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jueves, 21 de noviembre de 2019

Pete Buttigieg el exmilitar, millennial y gay que puede ganar a candidatura presidencial demócrata


En menos de un año, este alcalde de una pequeña ciudad en el estado de Indiana ha logrado colarse inesperadamente en la lista de los favoritos para disputarle a Donald Trump la presidencia en 2020

BBC MUNDO / José Gregorio Meza / El Nacional

Pete Buttigieg pasó en muy poco tiempo de ser un desconocido alcalde de una pequeña ciudad en el medio oeste de Estados Unidos a convertirse en la sorpresa en la carrera para la candidatura presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de 2020.

Hace unos pocos meses, Buttigieg, de apenas 37 años, era uno de tantos aspirantes con remotas posibilidades de triunfo. Pero ahora es uno de los favoritos para competir por la Casa Blanca.

Una campaña presidencial exitosa requiere dinero y visibilidad; e históricamente las personas con peso político en una sola municipalidad no tienen acceso a ninguna de las dos cosas.

Sin embargo, eso puede estar cambiando.

En caso de ganar, se convertiría en el presidente más joven en la historia y en el primero que es abiertamente homosexual.

«Soy consciente de que esto es un maratón, pero estoy ciertamente emocionado con la manera cómo nuestro mensaje ha estado resonando», dijo Buttigieg durante un mitin en abril pasado, cuando su candidatura apenas despegaba.

Desde entonces, las cosas han mejorado mucho para él.

Sepa: ¿Qué hay que hacer para llegar a ser presidente de Estados Unidos?

Un favorito inesperado

Al inicio de la campaña, Buttigieg, quien es alcalde de la localidad de South Bend (Indiana), parecía ser uno más entre la veintena de candidatos iniciales que buscaban la nominación demócrata.

Entonces, comenzó a destacarse tras aparecer en un debate ciudadano trasmitido por la televisión en todo el país, tras el cual el comentarista político Andrew Sullivan dijo en la revista New York Magazine que Buttigieg podría ser el mejor candidato demócrata para competir contra Donald Trump.

«Por estilo, generación, conducta e historia, Buttigieg es una manera casi perfecta de hacer un contraste con todo la edad, grandiosidad, temperamento y privilegio de Trump», señaló.

Desde entonces, Buttigieg ha logrado un notable ascenso en las encuestas.

El sábado pasado, el diario Des Moines Register divulgó una consulta entre los votantes demócratas de Iowa en la cual el alcalde aparece liderando cómodamente como el favorito. Ese estado es clave por ser donde se realiza el primer caucus para elegir al candidato presidencial.

Buttigieg aparece con 25% de apoyo, seguido por la senadora Elizabeth Warren (16%), el senador Bernie Sanders (15%) y el exvicepresidente Joe Biden (15%). El margen de error del estudio era de 4,4%.

Conoce: ¿Quiénes son los candidatos demócratas que compiten por enfrentarse a Trump en las elecciones de 2020?

Esos resultados representan un crecimiento notable para Buttigieg, quien en septiembre sumaba 9% en la misma encuesta.

Ahora, además, aparece como el aspirante mejor visto por los potenciales electores: 72% de ellos dicen tener una valoración entre muy favorable y mayormente favorable de él.

Aunque otra encuesta muestra una suerte de empate en el primer lugar entre Buttigieg, Sanders y Biden, la conclusión es clara: Buttigieg, quien hace un año era un desconocido, está ganando apoyo y debe ser tomado en cuenta como uno de los precandidatos favoritos al menos en Iowa.

El joven alcalde también ha demostrado capacidad para conseguir tanto o mayor financiamiento que cualquier otro candidato y rápidamente está expandiendo su equipo de campaña en Iowa y a través de todo Estados Unidos.

Una vez que se acerquen las votaciones, dispondrá de los recursos para llenar las pantallas de televisión con su propaganda.

Un candidato atípico

En Estados Unidos, no es usual que un cargo de alcalde sirva de plataforma para una campaña presidencial.

De hecho, solamente dos exalcaldes en el momento de presentarse -Grover Cleveland y Calvin Coolidge- han llegado a la Casa Blanca. Ningún alcalde en funciones lo ha conseguido.

Buttigieg fue elegido alcalde de South Bend, una ciudad postindustrial de Indiana conocida por ser la sede de la Universidad de Notre Dame, en noviembre de 2011.

Cuatro años más tarde, ganó cómodamente la reelección. En 2017, comenzó a ser conocido nacionalmente por su postulación fallida aunque bien recibida para convertirse en el jefe del Comité Nacional Demócrata.

Con una relativa falta de experiencia política en el plano nacional, el «alcalde Pete» -como lo llaman sus seguidores- se está apoyando fuertemente en los elementos de su trayectoria que le distinguen del resto de aspirantes.

Criado en South Bend, donde sus padres eran profesores de la Universidad de Notre Dame, fue educado en centros de élite. Estudió en Harvard y luego en Oxford. Luego se trasladó a Chicago donde consiguió un empleo en la consultora internacional McKinsey, con un salario con cifras de seis dígitos.

En 2009, fue contratado como agente de inteligencia de la Reserva de la Armada de EE.UU. y en 2014 -cuando ya estaba en funciones como alcalde de South Bend- fue enviado a Afganistán durante siete meses.

Buttigieg es cristiano practicante y miembro de la Iglesia episcopal. Con frecuencia incluye en sus discursos con citas y alusiones bíblicas.

Una mirada a esta trayectoria, llevó al columnista Frank Bruni a bromear en The New York Times diciendo que este alcalde parecía haber sido construido en un laboratorio para ser el candidato demócrata perfecto.

«Siempre parece decir exactamente lo que corresponde en el tono justo», escribió.

Una candidatura histórica

Pero hay una característica que distingue a Buttigieg de todos los demás precandidatos demócratas y también del resto de aspirantes presidenciales en la historia de Estados Unidos.

En 2015, en medio de su campaña de reelección a la alcaldía, anunció que es homosexual a través de una columna publicada en un diario local.

«Poner algo tan personal en las páginas de un periódico no es fácil. Pero es claro para mí que en un momento como este, me podría hacer bien ser más abierto al respecto», escribió en el South Bend Tribune.

«Ser gay no ha tenido ninguna incidencia en mis trabajos en el sector privado, en el Ejército o en mi rol actual como alcalde. No me hace mejor o peor a la hora de manejar una hoja de cálculo, un rifle, una reunión de un comité o de contratar a alguien», agregó.

En las actividades de campaña, Buttigieg no va exhibiendo permanentemente el tema de su sexualidad y rara vez habla sobre la naturaleza inédita de su candidatura, pero sus seguidores lo saben y lo reconocen.

Algunos dicen estar contentos de que no ha sido el asunto central de su campaña, mientras otros lo colocan como uno de sus atributos.

Estudioso e intelectual

Buttigieg tiene reputación de intelectual y estudioso. Se dice que habla siete idiomas y que su libro favorito es Ulysses de James Joyce

Como candidato presidencial, sus propuestas son la mezcla de una ambiciosa reforma gubernamental y de avances legislativos graduales.

Quiere eliminar los colegios electorales y tener presidentes electos de forma directa por el voto popular.

Ha propuesto aumentar el número de magistrados de la Corte Suprema y convertir en estados a Washington D.C. y a Puerto Rico, una decisión que muy probablemente favorecería la representación de los demócratas en el Senado.

Es partidario de un sistema de salud universal, aunque está alineado con los candidatos demócratas más moderados que quieren hacerlo a través de la expansión de los programas sanitarios del gobierno, en lugar de eliminando el actual sistema de seguros privados.

Él dice que la idea de ofrecer educación universitaria gratuita implica un uso regresivo del dinero recaudado a través de los impuestos a la clase trabajadora para favorecer a aquellos que ya están destinados a contar con ingresos más altos.

Durante la campaña ha destacado la importancia de que el Partido Demócrata hable más sobre los valores que impulsan sus políticas.

Según él, los conservadores hablan del valor de la libertad de forma negativa: libertad ante las regulaciones, controles e impuestos del gobierno.

Los demócratas, en cambio, tienen que defender la «libertad para algo» como, por ejemplo, la libertad para tener un seguro médico de calidad, para tener representación sindical o derechos reproductivos, que pueden ser garantizados por el gobierno.

Buttigieg también parece haber hallado una respuesta operativa a la cuestión de «socialismo versus capitalismo» que enfrentan ahora todos los candidatos demócratas, al decir que está a favor de un «capitalismo democrático» que suavice los aspectos ásperos del sistema de mercado y evite que el libre mercado derive en una oligarquía al estilo de Rusia.

«Si realmente queremos mantener la productividad y el valor de la fuerte comunidad empresarial, tenemos que reconocer que el crecimiento por sí solo no es suficiente. El crecimiento tiene que alcanzarnos a todo y eso exige buenas políticas», señala.

Independientemente de si sus rivales demócratas consideran que esto es justo o no, Buttigieg ha encontrado un mensaje que ha logrado atraer la atención nacional y dinero. Eso le permitirá mantener sus opciones para competir en una carrera en la que se enfrenta con muchos y fuertes rivales.

*Con información de Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC en América del Norte.

Pete Buttigieg, precandidato demócrata a la presidencia, visita Noticias Telemundo | Telemundo


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Deval Patrick irrumpe en la campaña electoral demócrata


Fue el primer gobernador negro de Massachusetts hombre de confianza de Obama y ahora se presenta como una amenaza para los precandidatos más moderados

El Político

Las elecciones para escoger el candidato presidencia de los demócratas han sido una carrera de sorpresas. Mientras varios precandidatos demócratas abandonan la campaña presidencial, otros entran a la carrera a menos de tres meses de los caucus de Iowa, que inician el proceso de primarias en Estados Unidos.

El exgobernador de Massachusetts Deval Patrick anunció que se suma a la competición. Dice que “admira” y “respeta” a los otros 17 miembros de su partido que aspiran a la Casa Blanca, pero que “ninguno de ellos aprovecha el momento para unir a la nación y traer algo de humildad”.

Desde su postura más centrista, rechaza la idea de instaurar la cobertura sanitaria universal y planteó “suavizar” el sistema fiscal en lugar de instaurar un impuesto sobre el patrimonio, dos temas muy álgidos en Estados Unidos unido a ir contra la tendencia izquierdosa que muestras otros candidatos en su afán de desligarse de Trump.

“No se puede saber si se puede avanzar si no se sale y se intenta”

Patrick enfoca su mirada en las personas que “se sienten excluidas” y quieren un futuro “no construido por alguien mejor que tú, no construido para ti, sino construido contigo”.

El tardío ingreso de Patrick en la campaña conlleva desventajas: ningún dólar recaudado, no tiene un equipo de organización y, además al no haber participado en los debates anteriores, tampoco cumple con los requisitos para figurar en los venideros. Siempre tuve que mirar hacia arriba

El sueño americano

Uno de los atributos de Patrick es que encarna el sueño americano. Uno de los afroamericanos con más peso en el Partido Demócrata, nació en una familia humilde del sur de Chicago. “Mi abuela solía decirnos que no éramos pobres, sino que solo estábamos en bancarrota, porque según ella era temporal”, contó Patrick en una entrevista en 2011.

“Aprendí a mirar hacia arriba, no hacia abajo, a esperar lo mejor y trabajar por ello”. Salió de ahí para convertirse en el primer miembro de su familia en asistir a la universidad, Harvard, donde estudió leyes. Se estrenó en el mundo laboral en la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) y más tarde se desempeñó como director de la Oficina de Derechos Civiles del presidente Bill Clinton. Desde ese cargo construyó las leyes de discriminación positiva. Después se trasladó al sector privado donde trabajó para Texaco y luego Coca-Cola.

En el programa matinal de la televisión CBS rechazó este jueves el sistema de salud “Medicare para todos”, una propuesta que abrazan los precandidatos progresistas Elizabeth Warren y Bernie Sanders. Al igual que Warren, se mostró a favor de eliminar o reducir gran parte de la deuda estudiantil, pero aclaró que había “otras estrategias de las que se han escuchado” para hacerlo.

“No creo que la riqueza sea el problema. Creo que es la codicia”, dijo Patrick, y planteó que “los impuestos deberían aumentar para los más prósperos y los más afortunados”, pero “no como una multa”.

A los electores les gusta una buena historia y, el ahora candidato, es reconocido por narrar las proezas con la elocuencia de los grandes líderes. Tanto así que cuando Barack Obama era senador en 2008 se le acusó de haber copiado un discurso de Patrick de 2006. “Si su candidatura sólo implica palabras, deberían por lo menos ser propias”, acusó Hillary Clinton a su entonces rival en las primarias.

Dejando de lado la anécdota, Obama y el que fue el primer gobernador negro de Massachusetts (de 2007 a 2015) mantienen una amistad que se tradujo en que el nuevo aspirante a la presidencia llamó el miércoles por la noche al exmandatario para contarle su decisión política y este le ofreció su consejo, según contó Patrick al The Boston Globe.

A pesar de que las ideas del nuevo precandidato han sido interpretadas como centristas, algo que podría afectar al exvicepresidente y candidato Joe Biden, ahora Massachusetts deberá escoger entre el dos veces gobernador del Estado, Patrick, o su actual senadora, Warren. Además de los 16 otros candidatos demócratas y, por supuesto, el republicano Donald Trump.

Todavía queda opción del magnate y ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, pero en este dúo Patrick tiene menos dinero y mas carisma.


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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Michael Bloomberg lanzará campaña digital contra Trump en la que invirtió 100 mln dlr


Michael Bloomberg, el magnate de los medios de comunicación que sigue evaluando una posible campaña para la nominación presidencial demócrata, lanzará una campaña publicitaria en línea con un costo de 100 millones de dólares que apunta al mandatario republicano Donald Trump, confirmó un asesor.

Por Ginger Gibson / Reuters

Bloomberg no ha dicho si hará campaña, pero calificó como candidato para aparecer en las boletas electorales primarias en dos estados. El moderado exalcalde de la ciudad de Nueva York tendría una dura disputa para ganar las primarias que comenzaron más formalmente en la primavera boreal y que ha permitido que posibles rivales hagan campaña por meses.

Los avisos online que Bloomberg está financiando, que aún no son publicados pero que comenzarán a conocerse el viernes, apuntarán a cuatro estados: Arizona, Michigan, Pensilvania y Wisconsin.

Los anuncios serán exhibidos durante las primarias, independiente de si Bloomberg decide postularse, confirmó el asesor. Los detalles fueron informados por primera vez por The New York Times.

Esos cuatro estados son considerados por algunos como los más cerrados y disputados en la primaria. Trump ganó en los cuatro estados en 2016, pero sondeos de opinión han mostrado que ahora es vulnerable en dichas localidades para la carrera presidencial de 2020, donde buscará su reelección.

Bloomberg canalizó millones de dólares de su propio dinero en las elecciones de medio término en 2018 para respaldar a los demócratas en el país.


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lunes, 18 de noviembre de 2019

Sanders a los latinos: Voy a deshacer toda maldita cosa que haya hecho Trump


Sanders: "Hay que parar el racismo que emana de la Casa Blanca"; precandidatos hablan a la 'Real América' en foro de Univision

Univisión

Ocho candidatos presidenciales participan en 'Real América', en Long Beach, California: Cory Booker, Pete Buttigieg, Julián Castro, Kamala Harris, Amy Klobuchar, Bernie Sanders, Tom Steyer y Andrew Yang, respondiendo preguntas de Jorge Ramos, Ilia Calderón y León Krauze.

Sanders y la reforma migratoria

Sanders fue ovacionado, posiblemente la mayor ovación de la noche.

El periodista Jorge Ramos lo consultó por la ansiada reforma migratoria que esperan muchos inmigrantes, en especial aquellos que se encuentran en un limbo legal como los dreamers.

"Durante los primeros 100 días vamos a presentar un plan de reforma migratoria integral que incluya un camino a la ciudadanía", aseguró.

La pregunta de un dreamer a Sanders

"Daca fue una tregua e hizo mucho por nosotros... pero Trump parece determinado a terminar el programa a cualquier costo. Queremos saber cómo va a poder garantizarnos que vamos a tener un camino a la ciudadanía", preguntó Osvaldo Osuna, uno de los invitados a preguntar en el foro, a Bernie Sanders.

"Hay algunas cosas que un presidente puede hacer con órdenes ejecutivas. Como presidente yo voy a deshacer toda maldita cosa que haya hecho Trump por orden ejecutiva. Por orden ejecutiva podemos restablecer un estatus legal para 1,8 millones de jóvenes y sus padres", dijo Sanders.

"Pero lo que no puedo hacer por orden ejecutiva es una reforma migratoria integral. Pero como le dije a Jorge (Ramos) en los primeros cien días vamos a presentar un plan de reforma migratoria integral que tenga un camino a la ciudadanía", aseguró Sanders.

Sobre inmigración, las promesas de Sanders

Jorge Ramos: "Mucha gente está de acuerdo con que Obama hizo cosas maravillosas, pero ¿está de acuerdo usted con que fue un error deportar a tres millones de personas?".

Sanders: "Sí". A la respuesta de Sanders siguió una enorme ovación.

"Creo que el pueblo estadounidense quiere detener esta fea demonización y el racismo que emana desde la Casa Blanca. Lo que quiere el pueblo estadounidense es una reforma migratoria integral y un camino a la ciudadanía para los millones de indocumentados".

Sanders prosiguió: "No voy a hacer muchas promesas, pero desde el primer día voy a empezar a deshacer el daño que ha hecho Trump. Vamos a establecer el estatus legal de cerca de un millón de personas que califican para el programa de DACA".

"Sí", dijo cuando Ramos le preguntó si en los primeros cien días presentaría una reforma migratoria. "La reforma migratoria está en el tope de mi agenda", añadió.

Bernie Sanders, sobre su salud y su edad

El senador por Vermont fue consultado por Jorge Ramos, citando un artículo de The New York Times, por su salud y su edad, sobre si podrá convencer a los votantes de que eso no será un problema.

Sanders dijo: "Creo que todos los candidatos debemos convencer de todo, pero creo que los votantes" también van a valorar "la experiencia".

"La edad es un factor, pero la experiencia también lo es. Y luchar por las familias trabajadoras también lo es. Creo que los votantes van a mirar la totalidad de los candidatos y cuando vean lo que yo he hecho por las familias trabajadoras, creo que voy a ganar", aseguró.

Bernie sigue siendo "superstar"

Como ya acostumbró en las primarias de 2016 contra Hillary Clinton, el senador Bernie Sanders ha sido el candidato más aplaudido de la jornada. Apenas se anunció su participación como el último de los participantes del foro, la audiencia sacó carteles con el nombre del senador por Vermont. Los cinco minutos de receso los seguidores de Sanders cantaban "Bernie, Bernie". Su aparición finalmente en el escenario fue recibida con una gran ovación, la mayor de los 8 que participaron en el evento en Long Beach, California. Pese a que las posiciones de Sanders, como Medicare for All o el control a las grandes corporaciones, ya no son exclusivamente suyas como en 2016 y hay otros candidatos que las han tomado para sus plataformas, el senador sigue entusiasmando a su base, al menos en este tipo de eventos.


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domingo, 17 de noviembre de 2019

Ascenso de Elizabeth Warren inquieta a los multimillonarios de EEUU


Los multimillonarios de Estados Unidos están cada vez más inquietos ante el ascenso en las encuestas presidenciales de la demócrata Elizabeth Warren, cuya punta de lanza es un impuesto con «potencial de incrementar dramáticamente» los impuestos sobre sus ganancias totales, según los expertos.

EFE / Nora Quintanilla.

La senadora Warren, la aspirante con más apoyos a la candidatura de su partido en las elecciones de 2020, propone un impuesto a los «ultra-ricos» que exime los primeros 50 millones de dólares en activos pero grava un 2 % anual las fortunas por encima de esa cifra y un 6 % las de más de 1.000 millones, según desveló recientemente.

Esta semana, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, asiduo del «top 3» de los más ricos del mundo y hoy centrado en la filantropía, se pronunció con cierta sorna sobre esa medida pese a haber abogado en el pasado por una mayor imposición fiscal a los multimillonarios, una cambio de actitud que se ha visto entre figuras de la élite.

«He pagado unos 10.000 millones de dólares, más que nadie, en impuestos. Si tengo que pagar 20.000 millones, está bien. Pero si dices que pague 100.000 millones, tendré que calcular qué me queda», dijo «bromeando» en una conferencia del New York Times, donde instó a no «amenazar» el «sistema de incentivos» que supone ser rico.

Según la calculadora fiscal que ofrece Warren en su página de campaña, si a su fortuna de 107.000 millones de dólares se le aplica el gravamen a los «ultra-ricos», su aporte al estado son 6.379 millones, lejos de la totalidad que comentaba, aunque la reforma fiscal que propone abarca otras subidas para los más prósperos.

La senadora pone el ejemplo de este cálculo para Gates y también para Michael Bloomberg, un empresario y filántropo que ha amasado 52.000 millones de dólares y que podría convertirse en su rival, ya que considera presentarse a las primarias demócratas con miras a la presidencia del país, para alivio del «0,1 %» de la sociedad.

De acuerdo al medio Recode, fue Jeff Bezos, el fundador de Amazon y hombre más rico del planeta, quien animó a Bloomberg a plantearse la candidatura y desde que trascendieron sus intenciones ya se ha granjeado el apoyo de otros multimillonarios, como el gestor de fondos Leon Cooperman.

Cooperman protagonizó una sonada entrevista en CNBC ya que se puso al borde de las lágrimas por su preocupación por Warren, con la que mantiene un tenso rifirrafe y quien a su vez le acusó de tener inversiones en una firma de préstamos a estudiantes, un problema que la senadora quiere atajar.

Warren hostiga a los grandes empresarios incluso «en casa»: este jueves compró espacio publicitario en ese canal económico y emitió anuncios donde exponía que Cooperman fue imputado por tráfico de información privilegiada, además de mostrar el nerviosismo de otros por su política fiscal.

El aludido, que pagó casi 5 millones de dólares tras un acuerdo con las autoridades, reaccionó reiterando que un impuesto a los «ultra-ricos» llevaría a «actos no naturales, sería casi imposible de controlar y es probablemente inconstitucional».

Otro de los mencionados era Lloyd Blankfein, ex CEO de Goldman Sachs, que arremetió contra la «demonización» de los millonarios, igual que Jamie Dimon, máximo directivo de JPMorgan Chase, que en el pasado se ha mostrado a favor de pagar unos impuestos más altos pero recientemente ha criticado que Warren usa «palabras muy duras».

La inquietud por el ascenso de la senadora en las encuestas -en algunas ya supera al exvicepresidente Joe Biden- se extiende a Wall Street, donde los inversores calculan el impacto que puede tener su potencial gobierno en contraposición al de Trump, visto en general como un acicate para los mercados.

La firma de análisis Jefferies explicó que Warren «podría ser la candidata demócrata, y eso asusta» sobre todo al sector sanitario por la propuesta del «Medicare for all», un modelo público que contempla la supresión de las aseguradoras privadas y que se beneficiaría de la mayor recaudación fiscal.

Para el analista Jared Holz, la «potencial entrada» de Bloomberg en la carrera presidencial es importante para ese sector, «que ha absorbido la negatividad de Warren», pero admite que Wall Street está actuando «como si las elecciones fueran este mes».

Entre los más preocupados, otra vez Cooperman: el mes pasado vaticinó que si Warren es elegida presidenta, el mercado caerá un 25 % o «no abrirá», aunque en otra ocasión fue más directo: «Creo en un impuesto progresivo y que los ricos paguen más, pero es que se está cagando en el puto sueño americano».

Los economistas Gabriel Zucman y Emmanuel Saez, de la Universidad de Berkeley (California), autores del libro «The Triumph of Injustice» (El triunfo de la injusticia) y asesores de Warren, señalan que «por primera vez en un siglo los multimillonarios pagan unos impuestos más bajos que sus secretarios».

Saez explicó a Efe que EE.UU. tuvo entre los años 30 y 70 «el sistema fiscal más progresivo de todas las economías avanzadas» y atribuyó la situación actual a las reformas de administraciones como las de Ronald Reagan y Donald Trump, que recortó fuertemente el impuesto corporativo en 2018.

«Por eso en 2018, los multimillonarios pagaron solo un 23 % en impuestos respecto al total de sus ganancias económicas», señala el economista, que aún así asegura que «es posible diseñar y aplicar impuestos a los ricos con éxito, incluso en el mundo moderno».

«Los multimillonarios y Wall Street se están poniendo cada vez más nerviosos porque entienden que un impuesto progresivo a la riqueza tiene el potencial de incrementar dramáticamente su carga impositiva», ya que va «directamente» a por cualquier forma de riqueza: negocios, propiedades, acciones o bonos.

«No temen los incrementos a los impuestos individuales sobre las ganancias porque (…) pueden evitarlos haciendo dinero a través de compañías»; en cambio, las medidas de Warren o Sanders «triplicarían la tasa fiscal efectiva a los 400 más ricos sobre su ganancia económica total (del 23 % en 2018 a un 70 %)», desgranó Saez.

Paul Krugman, Nobel de Economía, señaló en su columna del NYT que antes EE.UU. también «avanzaba sin tantos millonarios como ahora» y, aunque el país no esté necesariamente «listo» para Warren, Sanders o «Medicare for all», considera «tonto» pensar que esté «esperando» a un empresario rico como Bloomberg. EFE


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jueves, 14 de noviembre de 2019

El "Tío Bernie" va por el voto latino


Bernie Sanders ha recaudado más dinero de donantes latinos que cualquiera de sus rivales demócratas y lidera el voto hispano, según revelaron nuevas encuestas.

Por Jennifer Medina / The New York Times / Foto Rozette Rago

Tres meses antes de que comiencen las votaciones para las elecciones primarias demócratas, los asesores de Bernie Sanders confían en los nuevos electores que están registrando en Iowa. Esperan una victoria contundente en Nuevo Hampshire, donde Sanders —senador de la vecina Vermont— es considerado como un residente local. Y en California, un estado que su equipo de campaña considera que abre el camino a la candidatura, creen que Sanders tiene una clara ventaja con el arma no tan secreta de los electores latinos.

Sanders ha recabado más dinero del electorado latino que ningún otro candidato demócrata, ya que recaudó tres veces más de lo que Barack Obama recibió de ese segmento en 2008. Es el candidato puntero entre los electores latinos en una serie de encuestas realizadas por The New York Times Upshot y Siena College, ya que recibió un 28 por ciento de los votos en las elecciones primarias demócratas en seis estados pendulares.

De hecho, los asesores de campaña lo dejaron claro: ningún otro bloque de electores estadounidenses pertenecientes a un grupo étnico es tan importante como el latino.

Puede que Sanders sea un senador blanco de 78 años de Vermont, el estado con la menor población latina del país, pero muchos electores latinos lo consideran el candidato que mejor representa sus esperanzas.

Muchos lo llaman “tío Bernie”, como si fuera un pariente cariñoso o un amigo de la familia.

Quienes lo llaman así son sus seguidores leales. Y su adoración se remonta a 2015, la primera vez que contendió por la presidencia de Estados Unidos. Han visto videos viejos y se deleitan con el hecho de que su mensaje casi no ha cambiado pese a tener décadas como servidor público. En sus llamados a la igualdad, escuchan ecos de sus padres, algunos de los cuales inmigraron en busca de oportunidades económicas.

“Somos una comunidad de lucha y este es un hombre que sabe lo que es pelear”, dijo Anthony Mercado, un trabajador de mantenimiento de 48 años, quien llevaba una camiseta que decía “Bernie 2016” y estaba sentado afuera de la oficina de campaña de Sanders al este de Los Ángeles el día de su apertura, en octubre. “A los latinos nos han prometido cosas que luego no cumplen. Pero Bernie ha estado diciendo lo mismo desde que comenzó”, agregó.

En Iowa y Nevada, su equipo de campaña cree que incluso un ligero aumento en la participación latina en los caucus de estos estados tendría como resultado un mayor número de delegados para Sanders. Su equipo tiene varios motivos para sentirse optimista. En 2016, Sanders prevaleció en solo una votación primaria estatal en la que los latinos conformaban al menos un quince por ciento de la población. Pero ahora, según varias encuestas de cara a la elección de 2020, los electores latinos —que se espera que sean el grupo electoral más grande constituido por una minoría— han indicado que favorecen a Sanders más que a ningún otro candidato presidencial.

En una encuesta reciente entre posibles electores demócratas del Instituto de Políticas Públicas de California —un grupo de investigación apartidista—, un 39 por ciento de los latinos de California dijo preferir a Sanders, en comparación con un 21 por ciento que votaría por el exvicepresidente Joe Biden y un 5 por ciento que apoya a la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren. Los latinos conforman el 24 por ciento de los posibles electores demócratas en el estado, según este grupo de investigación.

El equipo de campaña de Sanders ha recabado más dinero de los donantes latinos —tanto entre individuos como en contribuciones totales— que ningún otro, dado que ha recaudado cuatro veces más fondos que la campaña de Warren y cinco veces más que la de Biden, según un análisis de contribuciones de ActBlue elaborado por Juan M. Proaño, quien preside Plus Three, un grupo de tecnología y recaudación de fondos.

El mes pasado, en un foro presidencial en Des Moines, Iowa, patrocinado por la Liga de Ciudadanos Latinos Estadounidenses Unidos, Sanders habló después del exsecretario de vivienda, Julián Castro, y Beto O’Rourke, excongresista de Texas. Solo Sanders fue recibido con una ovación del público cuando entró al auditorio.

En Los Ángeles, un grupo clave de voluntarios de Sanders desde 2016 se ha mantenido involucrado en causas de interés para ellos; han tenido éxito en su campaña por un salario mínimo de quince dólares la hora, al participar en marchas con los maestros durante una huelga de una semana para pedir aumento de sueldo y también han hecho cabildeo para que se proporcione Medicaid a los inmigrantes indocumentados que se encuentran en Estados Unidos.

Ahora, están más motivados a la acción a consecuencia del lenguaje divisorio y las políticas de mano dura hacia los inmigrantes impuestas por el presidente estadounidense, Donald Trump. Están presionando a sus padres y a sus vecinos para que se les unan, trabajan como voluntarios hispanoparlantes en bancos telefónicos y organizan a suburbios con presencia latina predominante al este de Los Ángeles.

“En la mayoría de las campañas, los latinos suelen ser secundarios, nosotros estamos diciendo de manera explícita que son el pilar de nuestra campaña”, explicó Rafael Návar, director de campaña de Sanders en el estado de California. A principios de noviembre, la campaña abrió sucursales en Central Valley e Inland Empire, dos bastiones latinos del estado que a menudo son ignorados en las elecciones nacionales. “Estamos llevando a cabo la operación más grande en el estado más grande, así que nos va a ir mejor que la última vez”, afirmó.

En 2016, Sanders obtuvo un 45,7 por ciento de los votos demócratas en las elecciones primarias de este partido, en comparación con el 53,4 por ciento de Hillary Clinton.

En entrevistas con seguidores latinos en California y Iowa, muchos dijeron que la atención médica era fundamental para ellos y mencionaron a padres que habían quedado en bancarrota tras una cirugía o que habían tenido que viajar a México para consultas médicas. Incluso entre los miembros de los sindicatos que han peleado para negociar prestaciones de atención médica, hay un entusiasmo generalizado por la propuesta de Sanders de Medicare para todos.

Sanders ha adoptado algunas de las posturas más liberales entre los demócratas en torno a la migración. En un plan de política migratoria que dio a conocer el jueves 7 de noviembre, hizo un llamado a una moratoria a las deportaciones y a poner fin a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por su sigla en inglés). También prometió presionar al congreso para que promulgara una vía a la ciudadanía para los 11,1 millones de personas inmigrantes que viven actualmente en el país sin documentos.

Sanders declaró que emitiría órdenes ejecutivas para permitir a esos migrantes quedarse en Estados Unidos hasta que el congreso cambie las leyes existentes. Ha prometido “restructurar de raíz” el ICE, una agencia a cuya creación se opuso en 2002. El plan también hace un llamado a poner fin a la separación de las familias en la frontera y permitir el ingreso al país a quienes solicitan asilo.

Los funcionarios de campaña han enfatizado que tres miembros del personal que son beneficiarios de la Ley de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) le dieron forma a la política migratoria de Sanders.

“Dejamos muy claro que la reforma migratoria ya no es suficiente. Necesitamos ponerle un alto a las deportaciones de inmediato”, dijo Belén Sisa, quien es una de esas personas en el equipo de Sanders. “Hace diez años habría sido impensable que nosotros tuviéramos influencia sobre las políticas que tienen impacto en nuestras vidas”.

El equipo de campaña comenzó a acercarse a la comunidad latina tan pronto como Sanders anunció su candidatura, explicó Návar, y llevó a cabo eventos de “Unidos con Bernie” en todos los estados que tendrían elecciones tempranas. En Iowa, la campaña comenzó con el envío de publicidad digital sobre la historia migratoria de Sanders en mensajes de texto en español a la comunidad latina. Los organizadores del estado creen que pueden aumentar de manera importante la cantidad de electores en el caucus latino; en 2006, menos de 3000 de los 85.000 latinos elegibles votaron en el caucus.

Ahora hay más de ochenta miembros latinos en su equipo de entre los casi 400 que trabajan en la campaña, incluida Analilia Mejia, directora de política nacional.

“Debido a eso tenemos una competencia cultural en todo lo que hacemos”, manifestó Chuck Rocha, asesor sénior de la campaña. “Sacamos al aire anuncios pagados para la audiencia latina antes de tratar de llegar a la gente blanca”.

Al interior de la oficina de campaña del este de Los Ángeles, debajo del letrero que dice “Unidos con Bernie” hay un dibujo clavado con tachuelas de Sanders con la palabra hebrea “mensch” en mayúsculas, que significa “una persona con integridad y honor”.

Carlos Marroquín, un empleado de correos y seguidor de Sanders, dijo: “Necesitamos mostrarle a la gente que él es quien está hablando sobre las cosas que más nos importan”.Credit...Rozette Rago para The New York Times

Durante los últimos cuatro años, Carlos Marroquín, de 53 años, empleado postal y activista, ha estado ayudando a reunir la que denomina la “Brigada Bernie”, organizando a los seguidores de Sanders en torno a todo tipo de causas políticas. Ahora, dijo, el grupo está cosechando los beneficios de no haberse dispersado nunca.

“Nunca nos detuvimos, como él, que tampoco se detiene”, dijo. “Necesitamos mostrarle a la gente que él es quien está hablando sobre las cosas que más nos importan: la encarcelación, la indigencia, la vivienda, la desigualdad. Estas son cosas que hemos exigido por mucho tiempo”.

Jennifer Medina es corresponsal y radica en Los Ángeles. Nació en el sur de California y ha cubierto la región durante años, centrándose en la inmigración, la educación y la pobreza. @jennymedina


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martes, 12 de noviembre de 2019

Bloomberg llama a derrota de Trump en nuevo paso hacia la carrera electoral 2020


El multimillonario estadounidense Michael Bloomberg llamó el martes a derrotar al presidente Donald Trump en 2020, al dar un nuevo paso formal para sumarse a la carrera por la candidatura presidencial demócrata.

Banca y Negocios / AFP

«Me presenté oficialmente en Arkansas para competir en las primarias demócratas», tuiteó el exalcalde de Nueva York, cuatro días después de hacer lo mismo en Alabama.

Ambos estados no son de los primeros en realizar sus elecciones primarias, pero sí tienen fechas límites tempranas para registrarse.

«Debemos derrotar a Trump. Nos ha fallado a cada paso», enfatizó Bloomberg, de 77 años y uno de los hombres más ricos del mundo.

A tres meses del inicio de las primarias, el ingreso de Bloomberg a la contienda demócrata puede ser una amenaza para los candidatos más moderados, empezando por el exvicepresidente Joe Biden, el favorito según las encuestas, pero con la intención de voto en declive.


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lunes, 21 de octubre de 2019

Quién es el multimillonario que quiere ser presidente de EEUU


Aunque comparta con los demás aspirantes sus críticas al presidente Trump, por su condición de billonario Tom Steyer podría ser blanco de los representantes del ala demócrata más izquierdista. Fue la única cara nueva en el podio del cuarto debate demócrata que se realizará en Ohio.

Antonieta Cádiz / Univision

Tom Steyer ha pasado décadas involucrado en política, pero la próxima semana tendrá su debut nacional en el debate presidencial demócrata de Ohio. Un billonario, filántropo, activista, que a pesar de ser el responsable de la primera campaña pidiendo enjuiciar a Donald Trump, no ha logrado despegar entre los votantes.

Steyer tiene 62 años y vive en California. Para quienes se mueven en círculos políticos es un hombre clave para cada elección. Tan sólo en 2018 donó $73 millones de dólares a las campañas demócratas, convirtiéndose en el segundo donante más grande para el partido, según datos de Center for Responsive Politics.

Es uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, con una formación en economía y ciencia política en Yale y Stanford, empezó su carrera en Goldman Sachs y luego fundó la firma de inversiones Farallon Capital, de la que se retiró en 2012. En 2010 dio un paso más allá y firmó “The Giving Pledge”, donde se comprometió a donar la mitad de su fortuna a obras de beneficio comunitario durante su vida.

En 1983 partió su interés en campañas políticas y desde entonces no ha parado. Trabajó para el ex candidato demócrata Walter Mondale y luego se enfocó en recaudar fondos para la campaña presidencial del ex senador de Nueva Jersey Bill Bradley en 2000 y del ex senador de Massachusetts John Kerry en 2004.

“Siempre ha trabajado tras bambalinas, pero todos los grandes jugadores en política lo conocen y lo respetan. Cuando se compromete con una causa lo hace de verdad. Pone el dinero donde dice que lo va a poner”, explicó a Univisión Noticias José Parra, estratega demócrata y fundador de la consultora Próspero Latino.

Steyer es el fundador de la organización sin fines de lucro NextGen America, enfocada en políticas progresistas en temas como cambio climático, educación y salud.

¿Momento de brillar?

En octubre de 2017 el billonario fundó la campaña Need to impeach enfocada en generar presión en la opinión pública y Congreso para someter a Trump a un juicio político y que ya cuenta con 8.3 millones de firmas. El billonario ha invertido $80 millones de dólares en la campaña.

“En el lado de juicio político tuvimos tiempos muy difíciles donde nos enfrentamos a la infraestructura demócrata. Él ha sido uno de los donantes más grandes para el partido. Dijimos: es difícil políticamente, pero es correcto y punto, se necesitó bastante coraje”, comentó a Univisión Noticias Nathaly Arriola, directora ejecutiva de Need to Impeach.

Con la decisión de la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi de iniciar el proceso en contra de Trump, ahora debiera ser el momento de brillar para Steyer, pero las encuestas no lo reflejan.

En el índice Real Clear Politics el billonario marca un 0.7% de apoyo. En los primeros 4 estados en las primarias demócratas, sus números mejoran, pero no lo suficiente para ser una competencia real.

En Iowa cuenta con un 2.3%, en New Hampshire 2%, en Nevada 3.5% y en Carolina del Sur un 3%. Pero incluso en California, donde vive y ha enfocado la mayor parte de su trabajo de activismo y político, Steyer sólo marca un 0.7%.

Según Parra las circunstancias de estas elecciones no lo favorecen. “Es una primaria bastante atiborrada y es difícil relucir y competir con Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Joe Biden”, explicó.

“Su desempeño en el debate es clave. Un candidato a estas alturas tiene que correr a solidificar la sustancia de la campaña. Es esencial que se posicione. Iowa, la primera primaria es muy de campaña uno a uno, cara a cara y muchos de esos votantes van a preguntar cuál es su posición e investigarán qué ha hecho”, agregó Parra.

Steyer lanzó su campaña en julio pasado y centró su mensaje en dos temas: cambio climático y reforma política, pero aún no logra posicionarse en ambos en la opinión pública. El billonario prometió que si llega a la Casa Blanca declarará el cambio climático una emergencia nacional y definió como una de sus prioridades que el congreso apruebe el Nuevo Acuerdo Verde (New Green Deal), la propuesta encabezada por Alexandria Ocasio-Cortez.

Sobre reforma política Steyer ha propuesto cambios como límites de mandato para miembros del congreso y la derogación del fallo de la Corte Suprema Citizens United.

Steyer se ha comprometido a invertir $100 millones de dólares de su propio dinero en su campaña, un poco menos de lo que han logrado reunir otros candidatos demócratas combinados este año. Según los registros de la Comisión Federal de Elecciones este año Biden ha logrado reunir $22 millones de dólares, mientras Sanders llegó a $46 millones y Warren a $35 millones.

Sin embargo, su campaña como tal sólo ha logrado recabar $2 millones de dólares. Hasta ahora el billonario ha gastado más de $30 millones en avisos de televisión, Facebook y Google.

En inmigración Steyer ha criticado ampliamente la política migratoria de Trump. Este año donó un millón de dólares a grupos de ayuda para dar asesoría legal a quienes enfrentan la deportación.

A pesar de esto, el pasado de inversiones del candidato es un combustible innegable para sus críticos. En su tiempo en Farallon hubo varias inversiones asociadas a contaminantes de carbono y él mismo ha dicho que se arrepiente de los $34 millones de dólares que invirtió en 2005 en Corrections Corporations of America, una de las empresas más grandes enfocada en prisiones para inmigrantes.

Candidatos como Warren y Sanders han caracterizado a Steyer como un billonario más tratando de ganar poder político; una etiqueta difícil de remover en el próximo debate, sobre todo con poco tiempo y mucho en juego.


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domingo, 13 de octubre de 2019

Calendario de debates para las elecciones presidenciales de 2020


El primer debate presidencial será el 29 de septiembre y el tercero el 22 de octubre, según anunció el viernes la Comisión de Debates Presidenciales. Todos los debates comenzarán a las 9:00 pm ET y durarán 90 minutos sin interrupciones comerciales.

Univision

La Comisión de Debates Presidenciales (CPD, por sus siglas en inglés), anunció el viernes que la Universidad de Notre Dame en Indiana, la Universidad de Michigan en Ann Arbor y la Universidad de Belmont en Nashville organizarán los debates presidenciales de 2020 antes de las elecciones generales del próximo noviembre.

El primer debate presidencial de elecciones generales en la Universidad de Notre Dame está programado para el martes 29 de septiembre de 2020, el segundo en la Universidad de Michigan se llevará a cabo el jueves 15 de octubre de 2020 y el tercero y final en la Universidad de Belmont está programado para el 22 de octubre de 2020.

El miércoles 7 de octubre de 2020 se llevará a cabo un debate vicepresidencial de elecciones generales en la Universidad de Utah en Salt Lake City.

La comisión anunciará detalles adicionales sobre los debates de las elecciones generales de 2020, incluidos el formato y los moderadores, en 2020. Todos los debates comenzarán a las 9:00 p.m. ET y durarán 90 minutos sin interrupción comercial.

La organización no partidista sin fines de lucro ha patrocinado todos los debates presidenciales y vicepresidenciales de elecciones generales desde 1987. El CPD no recibe fondos del gobierno ni de ningún partido político o campaña, según la organización.

El mes pasado, el CPD anunció que el e presidente George W. Bush y el expresidente Barack Obama se unieron a la organización como copresidentes honorarios.

A principios de este año, la comisión anunció seis ciudades que presentaron solicitudes para ser consideradas anfitriones de los debates presidenciales de 2020, que incluyen: Nashville, Tennessee, Hartford, Connecticut, Omaha, Neb., Ann Arbor, Michigan, Notre Dame, Indiana. y Salt Lake City, Utah.

Los debates presidenciales no tendrán lugar hasta el próximo año, pero en 2015, los detalles de los encuentros para las elecciones presidenciales de 2016 se anunciaron en septiembre, casi un año antes de que se llevara a cabo el primer debate.



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lunes, 13 de mayo de 2019

Candidatos demócratas a la presidencia de EE.UU en 2020


Hasta la fecha, los candidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos para este 2020 conforman el grupo más grande y diverso, este incluye varios afroamericanos, muchas mujeres, homosexuales y latinos.

Elecciones EE.UU 2020 Blog

Como muchos esperaban, el ex vicepresidente estadounidense Joe Biden anunció su candidatura a la Casa Blanca, a la cabeza de las intenciones de voto en la aún temprana campaña por la investidura demócrata.

El actual grupo de aspirantes demócratas a la Casa Blanca es el más grande y diverso que haya habido en ese partido.

Incluye a senadoras, a ex gobernadores y gobernadores en funciones; a afroestadounidenses, hispanos, un joven alcalde gay; y probablemente esta lista crezca antes de la temporada de primarias el año que entra.

La convención demócrata se inaugurará el 13 de julio de 2020, en Milwaukee, Wisconsin.

Aquí, los contendientes más importantes del partido:

Joe Biden

El moderado ex senador y antigua mano derecha de Barack Obama esperó meses antes de unirse, a los 76 años, al nutrido grupo en competencia.

Con una gran reputación, una carrera de más de 45 años en política y una sólida simpatía entre la base demócrata, parte en buena posición.

Pero la campaña es larga, e incluso antes de su lanzamiento oficial su candidatura se vio empañada luego de que varias mujeres lo acusaron de conducta inapropiada. Sin disculparse, prometió prestar más atención al futuro.

Biden es candidato presidencial por tercera vez y ya es favorito por los Demócratas

Bernie Sanders

El senador independiente, que se describe a sí mismo como un "socialista", sorprendió en una electrizante primaria demócrata de 2016 contra Hillary Clinton con un programa marcadamente más a la izquierda. Finalmente perdió ante la ex secretaria de Estado, pero a sus 77 años espera poder llevar a cabo su "revolución política", ahora que sus ideas han sido retomadas por muchos otros demócratas.

Sanders entra en la carrera para desalojar en 2020 a Donald Trump, a quien define como “el presidente más peligroso de la historia estadounidense moderna”. Sanders ha prometido a los latinos "deshacer toda maldita cosa que haya hecho Trump", haciendo un importante esfuerzo por ganar el voto latino, y otras minorías, el cual no le respaldó en la elección del 2016, a pesar de que su discurso va dirigido a ellos.

Los sondeos lo ubican entre los candidatos con más posibilidades de ganar la primaria, estando hasta el mes de noviembre de segundo lugar entre los aspirantes a la candidatura demócrata.

Elizabeth Warren

A los 70 años, la senadora por el estado de Massachusetts se asomó a la carrera electoral el 31 de diciembre de 2018, cuando anunció un comité presidencial exploratorio.

Desafiando la polémica sobre sus lejanos orígenes amerindios, la ex profesora de derecho de Harvard, apodada "Pocahontas" por Trump, hizo oficial su candidatura el 2 de febrero. A la izquierda dentro del partido, construyó su reputación denunciando ante la justicia los excesos de Wall Street.

Junto a Sanders, la senadora pertenece al ala más izquierdista del partido demócrata, y su ascenso en las encuestas preocupa al Wall Street, ya que la precandidata propone un impuesto a los "ultra-ricos" que exime los primeros 50 millones de dólares en activos pero grava con un 2% anual las fortunas por encima de esa cifra y un 6% las de más de 1.000 millones, según desveló recientemente.

Warren llegó a dominar algunos sondeos nacionales a mediados de octubre de 2019, pero en las últimas semanas su candidatura he perdido fuerza, compartiendo el segundo pueto con el "Tio Bernie".

Pete Buttigieg

El joven alcalde de South Bend, Indiana, se unió a la carrera el 23 de enero con un mensaje en el que se describió como un reformista que mira al futuro, en contraste con el sombrío discurso de Trump. Si este veterano de guerra, de 37 años, ganara las primarias demócratas, se convertiría en el primer candidato presidencial abiertamente gay en Estados Unidos.

Buttigiet propone eliminar los colegios electorales y tener presidentes electos de forma directa por el voto popular. También ha propuesto aumentar el número de magistrados de la Corte Suprema y convertir en estados a Washington D.C. y a Puerto Rico. Es partidario de un sistema de salud universal, aunque está alineado con los candidatos demócratas más moderados que quieren hacerlo a través de la expansión de los programas sanitarios del gobierno, en lugar de eliminando el actual sistema de seguros privados. Él dice que la idea de ofrecer educación universitaria gratuita implica un uso regresivo del dinero recaudado a través de los impuestos a la clase trabajadora para favorecer a aquellos que ya están destinados a contar con ingresos más altos.

En la tercera semana de noviembre Pete Buttigieg lideró las preferencias demócratas en el estado de Iowa, según la encuesta divugada por CNN y Mediacom.

Los otros aspirantes

Amy Klobuchar

Ex fiscal y nieta de un minero de la industria del hierro, la senadora de 58 años fue cómodamente reelegida en noviembre de 2018 para un tercer mandato en Minnesota, donde sigue siendo muy popular, incluso en los bastiones mineros que se decantaron a favor de Trump en 2016.

Más al centro que el resto de sus competidores demócratas, apoya no obstante el derecho al aborto y la lucha contra el cambio climático, y no duda en criticar enérgicamente al presidente republicano.

Su campaña se vio empañada por una controversia por las acusaciones de que maltrataba a su equipo.

Kamala Harris

La senadora por California, que aspira a convertirse en la primera presidenta negra de Estados Unidos, anunció su candidatura el día del aniversario del nacimiento de Martin Luther King, el 21 de enero. Harris, de 54 años e hija de una investigadora en medicina india y un economista jamaiquino, fue fiscal de distrito antes de convertirse en fiscal general de California (2011-2017).

Cory Booker

Cory Booker, un carismático y mediático senador negro que a menudo es comparado con Barack Obama, anunció su candidatura el 1 de febrero con el llamado a unir al país dividido. El ex alcalde de Newark, Nueva Jersey, de 49 años, es un usuario habitual de Twitter y un buen orador. En 2016 Hillary Clinton lo contempló como compañero de fórmula. Otros candidatos también probarán su suerte en las primarias demócratas: John Delaney, de 55 años y ex miembro de la Cámara de Representantes; Andrew Yang, contratista de 44 años, y Marianne Williamson, de 66 años, autora de libros sobre desarrollo personal.

CANDIDATOS RETIRADOS

Tim Ryan

Ryan, de 45 años, fue electo en noviembre de 2002 como miembro de la Cámara de Representantes por el estado de Ohio. Ha logrado la reelección siete veces desde entonces y actualmente integra el Comité de Apropiaciones.

Lanzó su campaña para presidente planteando una plataforma de inversión en educación pública y la prestación de servicios accesibles de salud.

Un demócrata moderado, buscó sin éxito en 2016 el liderazgo demócrata de la Cámara de Representantes contra la representante de California Nancy Pelosi.

Tim Ryan terminó su campaña este octubre para buscar una reelección en el Senado.

Beto O'Rourke

El político de Texas de 46 años, ex miembro de la Cámara de Representantes, se hizo conocido por intentar arrebatarle la banca en el Senado al republicano Ted Cruz en las elecciones de medio mandato de 2018. En un estado tradicionalmente conservador, O'Rourke perdió por poco.

Casado y padre de tres hijos, dice ser "capitalista" a pesar de que la economía de Estados Unidos es "claramente imperfecta, desigual, injusta y racista", y su programa tiene una inclinación a la izquierda en temas como inmigración, clima o salud. Le gusta el diminutivo "Beto" para Robert, que surge de su infancia en su ciudad natal de El Paso, en la frontera con México.

Robert "Beto" O'Rourke abandonó la carrera en noviembre y dijo que su campaña no tenía "los medios para avanzar con éxito".


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